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05/01/06 5:30 PM ET

Treviño, una amigable voz de éxito

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Fue en Monterrey, en una liga pequeña de béisbol donde Alejandro Treviño de 10 años de edad en 1968, comenzó a jugar en la misma vecindad conocida como Colonia Cuahtemoc, San Nicolás, donde sus padres viven todavía.

Sin un plan determinado, Alejandro o Alex, como ahora se le conoce, siguió los pasos de su hermano, el ligamayorista, Carlos "Bobby" Treviño, que en 1968 jugó con los Angelitos de California, ahora los Ángeles de Anaheim. El joven pelotero no tenía idea que 10 años más tarde, el 11 de septiembre de 1978, debutaría con los Mets de Nueva York en la pelota grande.

Cuando Alejandro Treviño jugaba béisbol de niño en su ciudad natal de Monterrey, el sonido musical de las palpitaciones de su corazón era exclusivo para la pelota, sin imaginar que al terminar su carrera beisbolística del terreno, continuaría en el mundo del béisbol, pero en la caseta de radio de los Astros, donde narra, comenta y despliega sus conocimientos para beneficio de sus oyentes.

Luego de jugar béisbol toda su vida juvenil, Alex logró firmar como profesional en 1974 con la sucursal de los Sultanes de Monterrey y dos meses más tarde, fue transferido al sistema beisbolístico de los Mets de Nueva York. En su historial aparece que también jugó para los Naranjeros de Hermosillo de la Liga Mexicana del Pacífico.

La niñez de Alex fue de lo más normal. Ir a la escuela y jugar pelota organizada en Monterrey, una de las ciudades más pujantes del béisbol mexicano. En sus años mozos, el regiomontano contribuyó como miembro activo en la Liga Pony, donde jugó contra un Astro que en el futuro llegó a ser su propio compañero de equipo, Juan Agosto.

Los caza talentos del béisbol grande no pueden ir a México a firmar peloteros como lo hacen en los otros países de Latinoamérica. Los equipos mexicanos son los únicos que pueden negociar sus peloteros.

Durante el recorrido en el sistema de menores, Treviño, defendió los colores del "Ciudad Victoria", Marion, Lynchburg, Wassau y Tidewater, antes de dar el salto a las mayores. Durante todos esos años, de 1973 a 78, Alex, se dio a la tarea de absorber todos los pormenores del béisbol, dedicación que le permitió perfeccionar un conocimiento profundo para convertirse en un analista de primer orden. Tanto es ese conocimiento, que locutores y periodistas siempre se le acercan para escuchar su opinión en diferentes tópicos del béisbol. Confieso a mucha honra, que yo soy uno de ellos.

Treviño guarda gratos recuerdos de su paso por las ligas menores. Allí pudo perfeccionar los atributos personales de receptor que más tarde le sirvieron para establecerse y también aprendió algo importante, aprendió inglés, algo sumamente necesario en esa posición. En 1974, el inglés de Alex era muy limitado.

"Recuerdo que en las menores jugué junto con algunos peloteros que más tarde se destacaron y alcanzaron las grandes ligas", dijo Alex. "Por ejemplo, Mookie Wilson, que es padrastro del jardinero de los Astros, Preston Wilson; también Mike Scott, lanzador que jugó con Houston; Jeff Reardon, Wally Backmany y otros. Lógicamente, muchos no hicieron el grado".

En 12 temporadas de béisbol, vio y experimentó todos los vericuetos de la pelota, y tiene un mundo de anécdotas para recordar, más una valiosa y vasta experiencia que guarda como un tesoro. Fue ascendido a las mayores por sus 100 hits disparados en 1977 al jugar en la Liga del Medio Oeste. Sus mejores números en batéo .271, los registró durante su primera temporada completa en 1979. En el terreno, dividió su tiempo detrás del plato y en la esquina caliente. Más tarde en su carrera, demostró tener el talento y la habilidad para desempeñarse en otras posiciones del cuadro; en otras palabras, fue un jugador múltiple, muy útil para el equipo donde prestaba sus servicios.

Entre muchas de sus experiencias, Treviño, recuerda haber sido uno de tres peloteros que los Mets enviaron a Cincinnati, a cambio de George Foster en 1982, y fue el receptor regular ese año, habiendo bateado .251 en 120 partidos.

Alex no se destacó por ser bateador de largo alcance, sin embargo, fue vendido a los Bravos y de allí fue cambiado en rápida sucesión a los Gigantes y a los Dodgers. El 3 de abril de 1988, el equipo azul le dio su libertad de contratación y lo privó de participar en esa campaña cuando los Dodgers ganaron la Serie Mundial a los Atléticos de Oakland. Inmediatamente después, Treviño firmó como agente libre con los Toros de Tucson de la Liga de la Costa del Pacífico, y fue elevado a los Astros después de 15 partidos en las menores.

Veamos el orden de los acontecimientos que se desenvolvió frente a los ojos de Treviño, en su larga carrera de ligamayorista:

-Vendido a los Mets de Nueva York por el Victoria de la Liga Mejicana, el 21 de mayo, 1974.
- Cambiado a Cincinnati junto con Jim Kern (P) y Greg Harris (P) for el jardinero George Foster, el 10 de febrero, 1982.
- Cambiado a los Bravos el 24 de abril de 1984 por un jugador que sería nombrado más tarde (finalmente se decidieron por dinero en efectivo)
- Cambiado a San Francisco el 17 de abril, 1985 por el jardinero John Raab.
- Cambiado a los Dodgers el 11 de diciembre de 1985 por el jardinero Candy Maldonado.
- Puesto en libertad de contratación por los Dodgers el 3 de abril de 1988.
- Firmado por los Toros de Tucson (AAA) el 13 de abril de 1988.
- Contratado por los Astros el 10 de mayo de 1988.

Alex Treviño piensa respira y sueña béisbol. Antes de cada juego, escucha todos los programas de béisbol y después de cada partido hace lo mismo. Y como si eso fuera poco, escudriña todo el espacio cibernético de Internet. Cuando Alex llega al micrófono, es el hombre más informado que uno se pueda imaginar. Como profesional acucioso, lo comparo con el eminente cronista de los Marineros de Seattle, el cubano Amaury P. González. Muchos peloteros se hacen instructores cuando terminan sus carreras en el terreno, pero Alex no pensó igual. "Siempre tuve ofrecimientos", dijo Treviño. "Pero decidí dar un poco de estabilidad a mi familia y permanecer en un sólo lugar. No me atrae viajar cuatro meses al año".

En años recientes, hay más locutores de béisbol que fueron peloteros. Esta modalidad comenzó con los norteamericanos y los narradores de habla hispana han seguido los mismos pasos. Esta es, pues, la razón por la que Alex encaja bien en la caseta de Houston.

Alex podría regresar al terreno y ser un magnífico instructor, especialmente porque tiene mucha experiencia, además de ser bilingüe. "Tendría que pensarlo dos veces", dijo Treviño, "porque lo que estoy haciendo ahora, lo haría por el resto de mi vida", dijo el hombre que sirvió de receptor a leyendas del montículo, como Tom Seaver y Nolan Ryan.

"En 1995 se presentó la oportunidad de subir a la caseta de radio de los Astros. La acepté y desde ese momento lo he disfrutado mucho", dijo Alex con una gran sonrisa. Esa decisión le permite estar al cuidado constante de su familia compuesta por su esposa Maritza y sus bellas hijas Briana Joy y Marielle Elysia. Los Treviños tienen su hogar en Sugar Land, Texas.

En el pasado, Alex tenía dos compañeros, su bate y su guante. Ahora en su nuevo campo de trabajo, Alex llega diariamente al Parque Minute Maid acompañado de dos nuevos e inseparables amigos: su libro de anotar y su computadora portátil. Es del tipo de narrador de hoy y del mañana. La computadora le provee información al instante que convierte en pequeñas notas durante situaciones especiales de los partidos. Además de ser un narrador apasionado y versátil, usa su "Dell" a máxima eficiencia.

Treviño, que nació el 26 de agosto de 1957 en Monterrey, Nuevo León, México frente al majestuoso Cerro de la Silla, era sincero admirador de los Rojos de Cincinnati, que en la década del 70, fueron conocidos como la Máquina Roja con miembros del calibre de Pete Rose, Tony Pérez, George Foster y Johnny Bench que al solo mencionarlos da escalofrío.

En 1982, Alejandro compartió la receptoría con Johnny Bench, en la franela de los Rojos, y en el pasado Bench fue su ídolo. Para el regiomontano, ese recuerdo es un honor que lleva consigo como uno de los episodios más bellos de su carrera beisbolística. Para Treviño, la vida de ligamayorista dio grandes vueltas. En 1978 y 79, jugó contra Cincinnati, pero en 1982 defendió esos mismos colores junto con Bench, su héroe.

Es difícil concebir como un receptor puede jugar 12 años en cuclillas detrás del plato. Usualmente, después de cinco o seis años de abusar de las rodillas, se convierten en jugadores de cuadro para prolongar sus carreras. Alex, me lo aclaró con una sola palabra: "genética", enfatizó, y se moría de risa. "El primer problema se manifiesta a los 34 o 35 años de edad, si la genética es buena".

Treviño peca de modesto. No suele mencionar sus hazañas de liga mayor, pero en su biografía encontré que se convirtió en uno de los cinco robadores del home-plate del Houston. El 14 de junio contra Cincinnati, se robó el home al estilo Jackie Robinson. Robar el home-plate es la jugada más difícil que hay en béisbol. El 8 de septiembre de ese mismo año, disparó dos cuadrangulares contra Fernando Valenzuela en Dodger Stadium y dos también contra John Tudor, el 30 de septiembre.

Alex Treviño Castro, actualmente comparte las narraciones de los Astros con su compañero de labores Francisco Ernesto Ruiz. Para Alex, el 2006 es la undécima temporada frente al micrófono del equipo de Houston.

This story was not subject to the approval of Major League Baseball or its clubs.

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