Bruce Bochy tiene a San Francisco en la cima del Oeste de la L.N. (AP)

Cualquiera que haya pronosticado que los Gigantes llegarían al 4 de junio con una ventaja de siete juegos en el Oeste de la Liga Nacional merece un reconocimiento.

¿Cómo puede ser que tantas personas hayan subestimado a este equipo y a tal grado? ¿Acaso hay alguna franquicia más respetada en el béisbol?

Los Gigantes cuentan con una de las figuras más admiradas en el mundo beisbolero con Brian Sabean, quien quizás sea el prototipo de lo que necesita un gerente general para tener éxito en Grandes Ligas en el 2014.

Dada su experiencia como escucha, a Sabean se le considera un ejecutivo de la vieja escuela. Pero también cuenta con un departamento de métricas avanzadas bastante sofisticado. Por lo tanto, cuando toma una decisión, ya la ha estudiado desde diversos ángulos.

Y por otro lado está el manager.

Algún día, Bruce Bochy se unirá a Sparky Anderson, Tony La Russa y a otros capataces en el Salón de la Fama. Es así de bueno.

Bochy tiene el don de caerle bien a la gente casi de inmediato. Se le respeta. Esa combinación hace que el ambiente en el clubhouse sea muy buena.

También está el lado táctico.

Nadie sabe manejar un bullpen mejor que Bochy y ésa quizás sea la tarea más importante de un manager, fuera de lidiar con la gente y las distintas personalidades.

Y está el hecho de que los Gigantes han tenido algo de éxito en los últimos años.

Buster Posey, el venezolano Pablo Sandoval, Matt Cain, Tim Lincecum, Madison Bumgarner, Jeremy Affeldt, Sergio Romo y el dominicano Santiago Casilla fueron parte de los equipos de los Gigantes del 2010 y el 2012 que ganaron la Serie Mundial.

La mayoría de nosotros pronosticamos que los Gigantes terminarían muy por debajo de los Dodgers en el Oeste de la Nacional este año. Algunas personas hasta pensaban que los Padres, Rockies o D-backs terminarán por encima de San Francisco.

Pero los pupilos de Bochy llegaron a la acción del miércoles con el mejor récord de Grandes Ligas y tienen la mayor ventaja de cualquier equipo puntero. En la Liga Nacional, sólo los Rockies, Marlins y Dodgers han anotado más carreras. Solamente Colorado ha sonado más cuadrangulares.

¿Y el pitcheo? En la Nacional., solamente los Bravos tienen una mejor efectividad colectiva, pero no se comparan con los Gigantes en cuanto a la ofensiva se refiere.

El bullpen de San Francisco tiene el segundo mejor promedio de carreras limpias en Grandes Ligas. Eso no es sorpresa, dado que Bochy y el coach de pitcheo Dave Righetti son genios a la hora de utilizar a sus relevistas.

Pero lo que quizás haya pasado desapercibido fue la rotación de los Gigantes.

¿Quién lo iba a decir?

Los abridores de San Francisco llegaron al miércoles con efectividad colectiva de 3.44, la quinta mejor en la Liga Nacional. Eso se debe en parte a la estupenda labor de Tim Hudson y Bumgarner. Ahí no hay sorpresas. Cain ha lucido mayormente sólido cuando ha estado en salud. El venezolano Yusmeiro Petit ha sustituido a Cain y ha tenido dos aperturas estupendas y otras tres que han variado de decente a pésima.

Pero el punto es que los Gigantes han sobrevivido a pesar de perder a una pieza clave de su rotación. Lo mismo se puede decir de su ofensiva tras la baja del inicialista Brandon Belt.

Las verdaderas sorpresas han sido Ryan Vogelsong y Lincecum. La efectividad de 3.45 de Vogelsong es una mejoría comparado con el 2013, cuando terminó con un promedio de carreras limpias de 5.73.

Los Gigantes vacilaron antes traer de regreso a Vogelsong, pero al final decidieron que la combinación de lanzar en los playoffs del 2012 y participar en el Clásico Mundial de Béisbol en la primavera del 2013 le robaron descanso. Ese parece ser el caso y con una rotación con cuatro abridores sólidos en San Francisco, los Dodgers quizás no tengan oportunidad de alcanzar a sus rivales del norte de California.

Los Gigantes también creyeron en Lincecum cuando muchas otras personas lo habían descartado. Lincecum ha tenido algunas salidas difíciles, incluyendo la del martes ante los Rojos, pero suma cinco aperturas de calidad en sus últimos nueve salidas. No hay forma de saber si Lincecum algún día volverá a ser el mismo pitcher que ganó el Premio Cy Young en el Viejo Circuito en años consecutivos, pero de lo que no hay duda es de que ha lanzando lo suficientemente bien como para aportar a la causa de un equipo campeón.

Por otro lado, el jardinero boricua Angel Pagán disfruta de una temporada extraordinaria. Está bateando para .322 y funge como líder tanto en la parte alta del orden ofensivo como en el jardín central.

Michael Morse ha sido una adición estupenda, con tiempo de juego en la primera base y en los jardines. El guardabosque derecho Hunter Pence ha lucido tan bien como siempre, al igual que el torpedero Brandon Crawford. Sandoval, el antesalista, se ha encendido al bate en el último mes.

En resumidas cuentas, los Gigantes lucen como el mejor equipo de Grandes Ligas ahora mismo. Eso se debe decenas de factores, grandes y pequeños. Habla de un gerente general que construyó el equipo y un manager que lo hace funcionar. Es un clubhouse que cuenta con todos los ingredientes indicados.

¿Acaso sabíamos que Pagán iba a destacarse? ¿O Vogelsong? ¿O una decena más de jugadores? Quizás debimos suponerlo, ya que no es la primera vez que lo hacen.