Yasiel Puig. (Stephen Dunn/Getty Images)

Quizás sea hora de que aceptemos la idea de que Yasiel Puig va a jugar el béisbol a su manera. ¿Por qué no simplemente disfrutar el espectáculo?

Cuando el cubano de 22 años de edad hizo su debut de Grandes Ligas el 3 de junio, los Dodgers eran un desastre. Se encontraban en el sótano del Oeste de la Liga Nacional con marca de 23-32. Las lesiones habían devastado el roster y el manager Don Mattingly estaba a punto de ser despedido. En el clubhouse, las cosas tampoco marchaban bien.

Los azules no sabían a qué atenerse cuando colocaron a Puig en el lineup titular por primera vez. Sólo consideraban que las cosas no podían empeorar.

En retrospectiva, todo lo positivo que le ha sucedido a los Dodgers recientemente - tienen marca de 40-8 desde el 22 de junio - empezaron a partir de ese momento.

"El béisbol nunca es cosa de una sola persona", dijo el gerente general del club, Ned Colletti. "Pero es cierto que todo comenzó con él. Nos brindó mucha energía".

En ocasiones, Puig corre las bases con cierto descuido o hace algo que incomoda a un oponente o a un compañero de equipo, como estrellar su bate a la grama del cuadro interior después de negociar un boleto.

De hecho, hace unos días, el inicialista mexicano de los Dodgers, Adrián González, se ofendió por unos gestos que le hizo Puig desde la segunda base. Puig le estaba haciendo saber a todos que pensaba que González debía haber anotado con el doble conectado por el novato, en lugar de quedarse en la tercera base.

Esa no es la forma de establecer buenas relaciones, pero a la vez es obvio que así es Puig. Una de las cosas que a los escuchas les encantaba de él era su pasión y su determinación. Si en ocasiones no sabe expresar correctamente esas emociones, ni modo.

Las cámaras de televisión captaron el momento en que González le reclamó a Puig en la cueva. También grabaron la imagen de Puig abrazando a González y dándole un beso en la frente. Quizás dichos gestos revelen mucho sobre Puig. El guardabosque juega de una manera muy emotiva y eso no debe cambiar.

¿Acaso no hemos presenciado la transformación de los Dodgers desde que llegó Puig? Convirtieron un déficit de 9.5 juegos en su división en una ventaja de 7.5 juegos y son autores de la mejor racha de 48 juegos en Grandes Ligas en 71 años.

Puig quizás sea el pelotero más popular de los Dodgers desde el lanzador mexicano Fernando Valenzuela. Esta franquicia, que iba en picada hace dos años, encabeza las Grandes Ligas en asistencia.

Los aficionados han respondido porque muchas piezas han encajado, incluyendo el dominicano Hanley Ramírez, González, los abridores Clayton Kershaw y Zack Greinke, una banca increíblemente productiva y un bullpen que de un momento a otro se ha vuelto intransitable.

Cuando un equipo tiene una racha de 40-8, nunca es obra de una sola persona. Se necesitan buenos jugadores que rindan al nivel más alto y un manager que los mantenga enfocados. Pero todo comenzó con Yasiel Puig. En sus primeros 63 juegos en Grandes Ligas, el cubano nos ha maravillado. Tiene promedio de .368, batea para poder y también se ha hecho sentir con su defensa.

¿Vieron cómo puso fuera con un tiro a Marlon Byrd en la victoria del miércoles sobre los Mets? Después de dos meses y medio, este muchacho nos sigue dejando boquiabiertos.

Desde que llegó a la Gran Carpa, Puig encabeza las Grandes Ligas en varias categorías ofensivas, incluyendo promedio de bateo, imparables y carreras anotadas. Ya figura entre los candidatos para el premio a Jugador Más Valioso del Viejo Circuito.

En 28 de sus 60 juegos como titular, Puig ha conectado dos hits o más. Bateó para .426 en junio y .287 en julio. En agosto, su promedio es de .383. Mattingly lo ha colocado primero, segundo y cuarto en el lineup y ha producido desde los tres puestos.

¿Habrá cosas que Puig pueda hacer mejor? Definitivamente. Sería preferible que no crticara a sus compañeros en el terreno de juego, por ejemplo. Pero a veces las cosas son como son. Si vamos a disfrutar de las líneas, los tiros espectaculares y la alegría con la que Puig hace su trabajo, quizás no nos quede otro remedio que aceptar que los alardes sean parte de su personalidad. Este muchacho que viene de Cuba - donde los fanáticos de la pelota son bulliciosos y expresivos - posiblemente no conozca otro estilo.

¿Por qué no aceptamos que Puig jamás se va a comportar como lo hace Derek Jeter? De mermar su intensidad, podría perder algunas de las cualidades que lo hacen tan especial y no queremos que eso suceda.