Everth Cabrera. (AP)

PHOENIX - Con tan sólo 26 años de edad, Everth Cabrera ya ha experimentado bastantes altibajos en su carrera. Pero ahora, en lo que el nicaragüense espera sea su primera temporada completa en Grandes Ligas, el torpedero de los Padres de San Diego parece estar en sus aguas por fin.

El nacido en Nandaime, líder de bases robadas en la Liga Nacional en el 2012, también encabeza el Viejo Circuito (y las Grandes Ligas) en estafas este año con 19 y poco a poco se convierte en el pelotero que visualizaban los Padres cuando lo seleccionaron hace cuatro años y medio en el Draft de la Regla 5 desde la organización de los Rockies.

"Me siento bien contento porque la organización de los Padres de San Diego ha vuelto a creer en mí", le dijo Cabrera a LasMayores.com durante la serie del fin de semana entre los "Frailes" y los Diamondbacks de Arizona en el Chase Field.

Efectivamente, Cabrera representa un proyecto que requirió de cierta paciencia de parte de la gerencia del club y de su manager Bud Black.

Después de impresionar a todos en el 2009-año que empezó a nivel de Clase-A --con una campaña en el equipo grande de 25 bases robadas, ocho triples, 18 dobles y porcentaje de embasarse de .342 en 103 juegos, hubo cierto retroceso en su desarrollo. Tanto en el 2010 como el 2011, un bajo rendimiento, combinado con par de lesiones, resultó en varias estadías en Triple-A para Cabrera.

"Vimos el talento en el 2009 cuando lo seleccionamos en el Draft de la Regla 5", dijo Black. "Hacer ese salto tan amplio a Grandes Ligas era un reto para un jugador joven. Tuvo par de contratiempos, par de lesiones, pero ahora parece que por fin ha llegado, mental y físicamente."

En el 2013, Cabrera lleva porcentaje de embasarse de .349, con promedio de .264, cinco dobles, cuatro triples, cuatro jonrones y 20 empujadas. Sus 19 robos han sido en 23 oportunidades.

Lo que ha hecho el nica este año es una continuación de lo que inició en el 2012, cuando hizo un regreso triunfal al equipo grande de San Diego. En sólo 115 partidos, encabezó la Nacional con 44 bases robadas en apenas 48 oportunidades, para un impresionante porcentaje de éxito de 91.7%--también líder de la liga.

"Me he ajustado en muchos aspectos de mi juego", afirmó Cabrera, quien señaló una mayor estabilidad en las jugadas de rutina en el campo corto, un mejor bateo a la derecha y una mayor concentración en embasarse como las diferencias más marcadas.

En cuanto al robo de bases, Cabrera cree que la clave ha sido saber cuándo salir y cuándo no.

"He estado agarrando unos leads (despegues) bastante bien", dijo. "He estado bien tranquilo, he estado esperando el momento bueno para salir al robo. Ya no me siento como ese muchacho de 22 años cuando todo era 'irme, irme, irme.' Ahora es esperar el buen (momento) para irme."

De su parte, Black ha visto ese progreso en Cabrera desde que el torpedero volvió al equipo grande hace justamente un año.

"Está jugando con mucha intensidad, pero está bajo control y está tomando buenas decisiones", expresó el piloto. "Se debe a la madurez y la confianza."

Uno de los elementos de su juego que Cabrera más ha tratado de mejorar es el porcentaje de embasarse, al tratarse de un pelotero de mucha velocidad y que pretende estar en el tope de un lineup. Luego de tener .324 en 449 veces al plato en el 2012, este año lleva un ritmo para establecer la mejor marca de su carrera en ese sentido.

Uno de los resultados ha sido un total de 29 carreras anotadas, la mayor cantidad en los Padres hasta ahora.

"Me dijo Buddy en el spring training que le mencionara uno o dos primeros bates en Grandes Ligas", relató Cabrera, quien ha sido primer bate mayormente contra pitchers derechos y segundo ante lanzadores zurdos. "Me dijo que chequeara su (porcentaje de embasarse). Cuando lo hice se me metió en la mente embasarme cada día para producir algo cada día, principalmente eso, embasarme y tener un (porcentaje de embasarme) de .340, .350 para arriba.

"Pienso que si me mantengo así, puedo conseguirlo. Eso me ha dado la oportunidad de anotar muchas carreras."

Otra mejoría crucial ha sido el bateo a la derecha para Cabrera, un ambidextro. En el 2012, con todo y su año positivo, tuvo promedio de apenas .195 en ese sentido. Sin embargo, este año batea hasta mejor a la derecha (.309) que a la zurda (.246).

"Pienso que eso puede ser un gran paso para mí", afirmó.

Con todo lo bueno que ha tenido Cabrera en su carrera durante los últimos 12 meses, el paracorto sabe que tiene que demostrar que puede rendir durante una campaña de 162 juegos para afianzarse a nivel de Grandes Ligas. Con eso en mente, no piensa dejar de esforzarse.

"No me acomodo", dijo. "Fui líder en bases robadas. Este año estoy de líder otra vez, pero no me conformo. Voy a seguir trabajando fuerte todos los días, a ver qué se puede hacer en una temporada completa."