Oliver Pérez. (Julio Cortez/AP)

NUEVA YORK -- En sus últimas apariciones con los Mets, Oliver Pérez terminaba cabizbajo en su casillero, casi a escondidas, y susurrando palabras a la prensa sobre otra mala actuación. La noche del jueves, en el otro extremo de la ciudad de Nueva York y ahora con el uniforme de los Marineros de Seattle, el mexicano estaba radiante tras acreditarse una victoria.

Con Seattle aferrándose a una carrera de ventaja sobre los Yanquis, Pérez entró a relevar en la quinta entrada con un out y corredores en las esquinas. Ponchó a Brett Gardener y luego retiró a Jayson Nix con un elevado.

Otra amenaza sofocada dentro de la inesperada historia de éxito de Pérez como el especialista zurdo del bullpen de los Marineros.

Durante esta campaña, Pérez ha encontrado ocho corredores en circulación y aún no ha permitido que ninguno anote. Su efectividad es de 1.08 con 23 ponches y nueve boletos en 16 entradas y dos tercios.

Tampoco ha permitido carreras en 14 de sus 16 apariciones en la campaña, y llegó a encadenar una racha de siete ponches seguidos que fue rota la noche del miércoles.

A sus 31 años, Pérez ha logrado resucitar una carrera en Grandes Ligas que en 2011 estaba a la deriva cuando los Mets decidieron desprenderse de sus servicios.

A Nueva York no le importó absorber el costo de pagarle los 12 millones de dólares que le debían por la última campaña de un contrato de 36 millones por tres años. Integrante de la rotación, Pérez registró efectividad de 6.81 y con más boletos concedidos (100) que ponches propinados (99) en sus últimas dos temporadas con los Mets.

"Nunca creí en eso de que mi carrera estaba acabada, yo sabía que podía volver", dijo Pérez a The Associated Press. "Yo entiendo que las cosas, a veces, no resultan como uno quiere, pero no te puedes rendir. Me tocó tener que trabajar bastante para recuperar el nivel".

Pérez terminó 2011 en las menores con los Nacionales de Washington y luego lanzó en la Liga Invernal del Pacífico en México. En un nuevo rol como relevista, aceptó una oferta de los Marineros y, tras lanzar en Triple A, subió a las mayores en la segunda de la campaña, redondeando una efectividad de 2.12 en 33 juegos.

Seattle decidió retenerle al ofrecerle un contrato de 1,5 millones por un año.

"Encontramos un Oliver con una mentalidad muy diferente, más enfocado y tirando strikes", dijo el coach del bullpen de los Marineros, Jaime Navarro.

Alejado de la presión en Nueva York, Pérez volvió a encarrilar su carrera con unos Marineros que al iniciar el fin de semana se encontraban en el segundo lugar de la División Oeste de la Liga Americana, rozando el porcentaje de .500 y con 12 victorias en sus últimos 18 partidos.

Pérez disfruta ser parte del bullpen, en vez de una rotación de abridores: "A mí lo que me gusta es jugar todos los días, y eso es lo que hago con el relevo. Me gusta el ritmo de correr, hacer pesas, de saber que tienes que estar preparado cada día", indicó.

"Sé que podría abrir, pero estoy contento con mi función. Siento estoy ayudando", añadió.

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JOSÉ FERNÁNDEZ, LOS MARLINS Y POCAS CARRERAS:

El mánager de los Dodgers Don Mattingly comparó recientemente a José Fernández, el novato derecho de los Marlins, con Félix Hernández. Fue una comparación basada en el parecido físico entre ambos abridores y su agresividad que tienen al lanzar.

Mattingly tal vez debió haber mencionado que Fernández ha empezado su trayectoria en las mayores con el mismo patrón que ha seguido al "Rey Félix" en Seattle: escaso respaldo ofensivo de sus compañeros.

El jueves, el cubano Fernández (2-2, 3.48 de efectividad) toleró dos carreras y cinco hits en siete entradas al efectuar 99 pitcheos, la mayor cantidad en sus ocho aperturas en Grandes Ligas. Se fue sin decisión. Los Marlins han anotados sólo 23 veces en sus salidas, un promedio de 2.8 por juego.