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SAN FRANCISCO -- Prince Fielder ha sido incapaz de aportar la jugosa producción que los Tigres de Detroit esperan.

"Es obvio que no nos van a lanzar delicias todo el día", dijo el corpulento toletero.

Sus dos primeros partidos de Serie Mundial luego de firmar un contrato por 214 millones de dólares han sido para olvidar: ninguna remolcada y sólo un hit sencillo.

Además, fue puesto fuera en el plato el jueves durante el segundo episodio cuando intentó anotar desde la primera base impulsado por un doble, una jugada clave en la derrota por 2-0 de los Tigres ante San Francisco. Ahora Detroit viajará a su estadio con un déficit de 2-0 en el Clásico de Otoño.

"Una vez más, cuando bateamos bien la pelota ellos hicieron buenas jugadas", dijo Fielder. "Esa combinación es bastante letal".

Fielder está flaqueando, pues sólo ha bateado .205 para los Tigres en esta postemporada con un jonrón y tres remolcadas en 11 partidos. Esas cifras exiguas han abatido su promedio a .198 (diecinueve hits en 96 turnos) durante su carrera en los playoffs. La actuación contrasta con su primera campaña regular en Motown, cuando sonó de .313 con 30 cuadrangulares y 108 empujadas.

El venezolano Miguel Cabrera, que como tercer bate precede a Fielder, lleva de 5-1 con una remolcada durante los dos encuentros en San Francisco.

Detroit tuvo sus oportunidades. Después de que el venezolano Omar Infante se embasó con un hit al cuadro para abrir la cuarta entrada, Cabrera pegó una línea que fue a dar al venezolano Pablo Sandoval en la tercera base, quien saltó y la atrapó con el guante volteado. Luego Fielder conectó un elevado a la banda de advertencia del jardín izquierdo que capturó el también venezolano Gregor Blanco.

"Esta noche tuvimos dos imparables", dijo el manager de los Tigres, Jim Leyland. "Cabrera bateó una bala esta noche. Tuvimos la jugada desafortunada en el plato al principio. Así que creo que nuestra ofensiva está bien".

Ahora los Tigres van a su casa en el Comerica Park, donde tuvieron foja de 50-31 en la temporada regular. No tienen mucho tiempo para revertir la situación si esperan regalarle a Detroit su primer título de Serie Mundial desde 1984.

"No podemos tratar de ganar tres (partidos) en un día", aclaró Fielder. "De hecho, ni dos".