Es cierto que el dominicano Albert Pujols merece ser el jugador mejor pagado de Grandes Ligas en estos momentos.

Pero por otro lado, no es culpa del equipo de Pujols, los Cardenales de San Luis, que al jugador que posee ese título en la actualidad se le haya pagado de más.

Para nosotros los espectadores, lo que podría importar es el porcentaje de embasarse, el slugging, o, recientemente, las victorias por encima del reemplazo, es decir, la cantidad de triunfos que resultan cuando juega Pujols, en lugar de cualquier otro. Pero lo que importa cuando se habla de compensar a los jugadores es el promedio anual de salario.

Tratándose de Pujols, quien tiene motivos para considerarse el mejor jugador en la Gran Carpa, lo lógico sería que desee ser también el mejor pagado. Eso implicaría ganar más, por una medida u otra, que Alex Rodríguez, el antesalista de los Yankees de Nueva York.

Esto significa, por supuesto, que se les está pidiendo a los Cardenales que paguen un salario neoyorquino con un presupuesto de San Luis. Los Cardenales pueden competir más allá del tamaño de su mercado, en parte porque su leal fanaticada así lo permite. Pero, como otras 28 franquicias, se quedan cortos en comparación con los Yankees cuando se trata de generar ingresos.

El contrato actual de Pujols de ocho años y $111 millones, que ahora parece una ganga para los Cardenales, se vencerá cuando termine la campaña del 2011. Pujols y su representante establecieron el comienzo de los entrenamientos como el plazo para llegar a un nuevo acuerdo. Eso le dará un aire de suspenso a las próximas semanas. Para los aficionados de los Cardenales, la posibilidad de que Pujols se convierta en agente libre cuando termine la temporada y firme con otro equipo es inconcebible.

El problema comenzó, no sólo para los Cardenales, sino para cada uno de los 30 equipos de Grandes Ligas, cuando los Rangers le dieron un contrato de 10 años a Rodríguez valorado en US$252 millones antes de la temporada del 2001. Esos fueron los dueños antiguos del conjunto. La idea era que entre más le pagaran a A-Rod, más pagaría la gente por verlo jugar.

Pero ése no fue el caso. Cuando esos dueños se fueron a la bancarrota en verano pasado, los documentos de la corte revelaron que aún le debían millones a Rodríguez.

Posteriormente, los Yankees subieron el estándar al darle a A-Rod un contrato de 10 años y $275 millones. Con él establecieron la cifra más alta en total y anual, en este caso, $27.5 millones.

El receptor de los Mellizos, Joe Mauer, tuvo el mejor año de su carrera hasta la fecha en el 2009 y fue nombrado el Jugador Más Valioso de la Liga Americana. Es un receptor joven excelente, tres veces campeón de bateo y oriundo de St. Paul, por lo tanto, algunas personas pensaban que Mauer podía exigir un contrato de la magnitud del de Rodríguez. Pero Mauer pidió un acuerdo como el de Mark Texeira y recibió justo eso: $184 milliones por ocho años. Se le considera un héroe en las "ciudades gemelas" no sólo porque es un gran jugador, sino también porque su contrato es menos estratosférico de lo que pudo ser.

Pero Pujols tiene un historial de producción que no lo podrá duplicar ningún jugador de la generación actual. Rodríguez ha tenido temporadas espectaculares en años anteriores, pero su producción va en descenso. El reconocer que consumió sustancias para aumentar el rendimiento durante sus años en Texas no lo ayuda. Por su lado, Pujols, está en la cumbre de su poderío y se ha convertido en un primera base merecedor del Guante de Oro. En estos momentos, no hay mejor jugador en el béisbol que Pujols.

Es admirable que ambas partes han logrado mantener las cifras exactas fuera del la luz pública, aun con tanto dinero de por medio.

No obstante, entre los cronistas existe la teoría de que Pujols está en busca entre $28-30 millones al año, lo cual superaría el salario anual de A-Rod. También se especula que los Cardenales no quieren comprometerse por más de siete años, ya que el quisqueyano tendrá 32 años cuando comience el nuevo contrato.

Si intentamos hallar un camino medio entre esas metas y le damos un contrato a Pujols con un valor de $28 millones al año por siete años, lo que resulta es un acuerdo que lo haría el mejor pagado en la historia anualmente. De ser así, se quedaría corto de los $275 millones de A-Rod.

Pero, ¿qué tal si Pujols quiere las dos cosas, el promedio de mayor salario anual y el contrato que, en total, sea el más lucrativo? A los demás se nos hace muy fácil decir que no debe exigir tanto, ya que juega para los Cardenales y no para los Yankees.

Varios acontecimientos ajenos no perjudican a Pujols. Prince Fielder de los Cerveceros de Milwaukee acaba de firmar un contrato de $15.5 millones para el 2011. Fielder es un inicialista con mucho poder, pero no es un bateador tan completo ni se destaca con el guante como lo hace Pujols.

Hace un año, los Cardenales acordaron con Matt Holliday por siete años y $120 millones. Holliday es un bateador talentoso, pero tampoco se compara con Pujols.

¿Estaría Pujols dándoles un descuento a los Cardenales si acepta un contrato de siete años valorado en $196 millones? Obviamente, para el resto de nosotros, ésos son números de otra galaxia. Pero el resto de nosotros no vemos el dinero de A-Rod como el estándar por el cual, desafortunadamente, se juzgará un contrato.